martes, 29 de abril de 2008

Cuerpos esculturales

De siglo a siglo, los cánones de belleza han cambiado considerablemente. Si en la época de los romanos y en la edad media lo que se llevaban eran hombres y mujeres de buen tamaño, hoy en día es todo lo contrario, lo que se llevan son los esqueletos andantes. Este cambio tan radical en los cánones de belleza ha empujado a nuestra sociedad a un agujero interminable de trastornos alimenticios.

Ya es malo de por si que tanto la anorexia, la bulimia o la obesidad sean parte de nuestro día a día, pero lo peor es a las edades a las que afecta. El uso de cada vez más productos artificiales y desnaturalizados, está llevando a niños menos de 10 años a enfermedades como la obesidad o la diabetes, algo terrible. Además, no es sólo malo que ya desde pequeños estén enfermos, si no que la mayoría de las veces estos estados de obesidad se alargan hasta la edad adulta, lo que conlleva sobre el enfermo un considerable aumento de enfermedades cardiorrespiratorias que podrían acabar con su vida.

Visto lo visto, muchas son las mujeres, que en su afán por no estar gordas han caído en enfermedades como la anorexia y la bulimia. Encima esto no sólo se da en mujeres, la manorexia (así se denomina a la anorexia masculina) es cada vez más común. Por si esto fuera poco, un dato alarmante es que estas dos últimas enfermedades tienen como edad inicial entre los 12-14 años. Espeluznante.
Y es que viviendo en un sociedad donde el consumo y la publicidad son los principales valores, no es de extrañar que se den casos como estos. Estamos ya cerca del verano y como todos los años cientos de personas están dedicados en cuerpo y alma a la llamada operación bikini: una lucha incesante que se prolonga durante varios meses en la que hombres y mujeres se dedican a machacarse físicamente y a hacer huelga de hambre, para tras un verano de excesos recuperar todo lo perdido.
Deberíamos dejar de preocuparnos por nuestro aspecto físico y preocuparnos más por nuestra salud. Si dejáramos de comer tanta comida grasienta que sólo sirve para moldear más nuestras carnes, podríamos conseguir esos cuerpos sanos y perfectos que tanto deseamos. Y es que no por tener un michelín o dos de más va a ocurrir una catástrofe. Un cuerpo con ciertas curvas, tanto en hombres como en mujeres, es lo más bonito que hay, así qué: ¡ Fuera los complejos y arriba los cuerpos sanos !